
En Toro, Saúl Enríquez nos entrega un texto abrasador, urgente y profundamente humano sobre dos adolescentes —Toro y Bicha— que caminan al filo del abismo en el mundo nocturno de Cancún. La obra no ofrece concesiones ni consuelo fácil: es un retrato brutal de la violencia estructural que atraviesa a las juventudes vulnerables, pero también una declaración de amor, resistencia y complicidad entre dos chicas que solo se tienen la una a la otra.
Construida a través de escenas fragmentadas, recuerdos, selfies, sueños y conversaciones aparentemente triviales, la dramaturgia de Enríquez revela con sutileza el trasfondo de abuso, abandono y explotación que define las vidas de sus protagonistas. Lo que en un inicio parece una historia de adolescentes buscando libertad se transforma en una crónica de supervivencia en un mundo que las consume lentamente. El símbolo del toro —animal que observa, amenaza, se impone— aparece como una sombra constante, metáfora del miedo que paraliza, pero también del poder que se domestica.
La fuerza de Toro reside en su lenguaje: coloquial, crudo, desbordado de humor, deseo, rabia y ternura. Las voces de las protagonistas no solo construyen un vínculo inquebrantable entre ellas, también dibujan con precisión la precariedad emocional de quienes no encajan en los moldes ni encuentran salida en los modelos tradicionales. El uso poético de objetos como una cuchara de plata, una mantita de estrellas o unos tenis prestados convierte lo cotidiano en un acto de resistencia.
Toro ha sido reconocida en entornos de pedagogía teatral y foros de dramaturgia social por su valor escénico y testimonial. Se ha usado como material de diálogo en talleres con jóvenes, principalmente en comunidades del sureste mexicano, y ha sido aclamada por su capacidad de visibilizar sin morbo ni victimismo la crudeza de la trata, la violencia de género y la marginalidad infantil.
Una historia feroz de amistad y sobrevivencia que arde con la rabia de una adolescencia sin refugios
“A través del Teatro, Nunca Merlot revive un tema duro, usted saldrá conmovido, enojado, indignado, punzado, esperanzado y con una necesidad de ayudar a construir una ciudad más amable”.
Si deseas conocer más sobre el trabajo de Saúl Enríquez, colaborar en un proyecto o llevar sus obras a escena, puedes ponerte en contacto con él. Estará encantado de compartir ideas y construir nuevas historias.