
Ítaca. Bitácora de viaje no es solo una obra de teatro. Es una travesía compartida, una bitácora emocional en la que el público no asiste como espectador, sino como navegante. Saúl Enríquez, en colaboración con cinco mujeres cuyas historias familiares cruzan continentes y generaciones, construye una experiencia escénica íntima, participativa y profundamente humana. Desde el primer instante —cuando cada asistente recibe una tarjeta con un rol específico—, el montaje establece una premisa clara: todos llevamos algo de migrantes, de jueces, de hijos y de narradores.
La estructura fragmentaria, que salta entre monólogos, cartas, juegos interactivos y decisiones en tiempo real, se ancla en los relatos de Valentina, Gisela, Aurelio, Angelina y Benjamín, personajes inspirados en historias reales de Rusia, Alemania, España y México. Cada relato es una isla, y también un espejo: habla de padres que abandonan, de mujeres que huyen por amor o por hambre, de hijos que esperan respuestas, de niños que aprenden a leer en el silencio de un rancho veracruzano. La migración aquí no es cifra ni consigna: es rostro, voz y pregunta.
La participación del público —quien debe decidir qué historia se cuenta y cuál se exilia— convierte al espectador en cómplice de un sistema mayor: el azar y la arbitrariedad con la que algunas vidas son escuchadas y otras, silenciadas. Esta provocación ética es una de las mayores virtudes de la obra: nos confronta con el privilegio de mirar sin ser vistos, de opinar sin consecuencias. Ítaca nos recuerda que cada persona es la suma de un viaje, una pérdida y un deseo de llegar.
Una obra inmersiva que explora la migración a través de historias reales, decisiones del público y una travesía única.
“Ítaca. Bitácora de viaje es una apuesta al convivio escénico desde lo más honesto de quienes crean la puesta en escena, los resultados se alejan de ser exhibicionismo emotivo para convertirse en una obra donde el público se reconoce, donde se intriga y compadece lo que ocurre en escena. Ítaca es de esas obras imperdibles, cada hacer de quienes están involucrados es la muestra de un trabajo de gran calidad; es una puesta en escena que involucra de manera directa al público, pero quizá lo más importante es que genera un universo colosal que está a la altura de su punto de partida.”
Si deseas conocer más sobre el trabajo de Saúl Enríquez, colaborar en un proyecto o llevar sus obras a escena, puedes ponerte en contacto con él. Estará encantado de compartir ideas y construir nuevas historias.