
Pequeñas historias de amor para personas solas es una comedia vertiginosa que se burla, celebra y desmenuza las relaciones afectivas desde todas las perspectivas posibles: el autoengaño, la ilusión, la decepción, el deseo platónico, el fracaso amoroso… y la esperanza, aunque llegue tarde. Escrita con ritmo cinematográfico y humor ácido, la obra funciona como una sucesión de monólogos, escenas cruzadas y situaciones absurdamente reales, donde cada personaje refleja una forma distinta —y a menudo fallida— de buscar amor.
A través de figuras como Toño, el eterno enamorado; Anita, la confundida violenta; Roberta, que ama en silencio; Julio, el mejor amigo resignado; Susana, la del test de compatibilidad infinita; o Rodrigo, el tímido que invita atole, Enríquez crea una galería de personajes que, con sus manías y contradicciones, encarnan las emociones más universales: el miedo al rechazo, el anhelo de conexión, la resistencia a mostrarse vulnerables, y la pregunta persistente de si el amor es elección, azar o error.
La aparición de Cupido y Anticupido le da a la obra un giro lúdico y crítico a la vez, convirtiendo el escenario en un campo de batalla emocional donde el espectador se identifica, se ríe, se incomoda y se reconoce. El texto es ágil, afilado y profundamente empático, con momentos que van del humor físico al dolor emocional en segundos. Es teatro popular en el mejor sentido del término: accesible, fresco, provocador y conmovedor.
Una comedia coral sobre el amor, el fracaso y la búsqueda desesperada —o divertida— de conexión.
Si deseas conocer más sobre el trabajo de Saúl Enríquez, colaborar en un proyecto o llevar sus obras a escena, puedes ponerte en contacto con él. Estará encantado de compartir ideas y construir nuevas historias.