
Los niños de la lluvia es una de las obras más ambiciosas y conmovedoras de Saúl Enríquez. A medio camino entre la fábula ecológica y la aventura mitológica, la obra narra la historia de Muyal y Balam, dos hermanos que se embarcan en una travesía fantástica por la selva para recuperar el equilibrio del agua y, con ello, salvar el corazón mismo de la naturaleza. Lo que comienza como una búsqueda onírica guiada por la memoria de su abuelo, se convierte en una profunda reflexión sobre la responsabilidad humana frente al planeta.
Enríquez construye un universo mágico poblado de dioses mayas, aluxes con vocación cómica, animales parlantes y espíritus antiguos. La dramaturgia mezcla humor, ternura, poesía y acción, logrando que la audiencia se sienta parte de la travesía. El texto interpela directamente a los niños como agentes de cambio, recordándoles que no hay poder más grande que una conciencia despierta, y que incluso una lágrima —si es auténtica— puede convertirse en lluvia sanadora.
Lo más poderoso de la obra es su final simbólico: los protagonistas, literalmente, se transforman en nubes para hacer llover sobre una selva devastada. Esta imagen poética cristaliza el mensaje central de la pieza: hay una generación de niñas y niños capaces de sanar el mundo. La obra no es solo una advertencia ecológica; es una celebración del poder de la infancia, la imaginación y el compromiso emocional.
Los niños de la lluvia ha sido reconocida como una de las obras más contundentes de teatro infantil con temática ambiental. Ha sido presentada en festivales escolares, foros comunitarios y espacios de teatro para jóvenes audiencias, destacándose como un modelo de teatro didáctico, inclusivo y profundamente emotivo.
Una obra mágica que une mitología, infancia y ecología. Una travesía llena de ternura, humor y conciencia ambiental.
“Los niños son muy visibles, muy perceptivos y denotan muchos aspectos cuando hay una obra. Una puesta en escena siempre llama la atención del público, sobre todo infantil y adolescente, pero más allá de eso, el mensaje que viene implícito en la obra y que está inmerso en ella es de fomentar nuestros valores y principios para preservar el medio ambiente.”
Si deseas conocer más sobre el trabajo de Saúl Enríquez, colaborar en un proyecto o llevar sus obras a escena, puedes ponerte en contacto con él. Estará encantado de compartir ideas y construir nuevas historias.