
Pequeña historia de amor es una obra divertida, ácida y sorprendentemente reflexiva sobre los caminos torcidos del amor juvenil. Con una estructura fragmentada y ritmo vertiginoso, Saúl Enríquez nos invita a mirar de frente las torpezas, las inseguridades y las idealizaciones que construyen —o destruyen— las primeras historias de amor.
Lo que a primera vista parece una comedia ligera pronto revela su verdadera potencia: un retrato coral, generacional y empático de personajes entrañables, cuyas contradicciones nos reflejan con ternura y brutal honestidad. Aquí nadie ama “como debe ser”, y eso es precisamente lo que hace de esta pieza un espejo potente. Toño, Anita, Julio, Susana, Inés y el resto del elenco cargan sus neurosis con humor y su fragilidad con valentía. Sus monólogos, diálogos y enredos están plagados de frases que nos hacen reír, para luego pensarlas dos veces.
Enríquez construye un universo escénico donde el amor no es destino ni castigo, sino un proceso tan caótico como necesario. Cupido y Anticupido, personajes alegóricos que aparecen a lo largo de la obra, simbolizan las dos fuerzas que luchan en el corazón humano: el deseo de entregarse y el miedo a salir herido. En ese vaivén, el autor despliega una narrativa hábil, rica en matices, con momentos de ternura, absurdo y profunda lucidez emocional.
Pequeña historia de amor ha sido utilizada en talleres y montajes escolares y universitarios como un texto clave para jóvenes actores, por su frescura, versatilidad y lenguaje cotidiano. Su dramaturgia fragmentada permite múltiples formas de representación, convirtiéndola en una herramienta escénica tan flexible como conmovedora.
Una comedia coral sobre el caos del enamoramiento moderno, donde Cupido y el Anticupido pelean por nuestro corazón… y ganan ambos
Si deseas conocer más sobre el trabajo de Saúl Enríquez, colaborar en un proyecto o llevar sus obras a escena, puedes ponerte en contacto con él. Estará encantado de compartir ideas y construir nuevas historias.