
En Los mochados, Saúl Enríquez construye una de sus obras más originales y entrañables: una sátira conmovedora sobre pertenencia, autoestima y reintegración, protagonizada por partes del cuerpo humano. Lo que comienza como una comedia absurda sobre una mano izquierda resentida por su aparente irrelevancia, evoluciona en una profunda metáfora sobre los vínculos, la diversidad y el valor de lo que no se ve… pero sostiene.
Zurdo, la mano izquierda del cuerpo de un pintor, cansado de ser ignorado, desea con todas sus fuerzas independizarse. Y lo consigue. Lo que sigue es una aventura hilarante y a la vez brutal en las calles, donde se encuentra con otros “mochados”: ojos, pies, bocas, brazos que también fueron separados de sus cuerpos, cada uno con su propia historia. En este universo de extremidades marginales, Enríquez nos habla del derecho a ser útil, del miedo al rechazo, y de la importancia de reconocerse en colectivo.
Con diálogos desopilantes, humor físico, y una estructura episódica que permite explorar múltiples tonos —del slapstick al lirismo—, Los mochados combina lo fantástico con lo humano. La obra no solo logra provocar carcajadas, también invita a repensar qué significa “pertenecer” y qué tan conscientes somos del lugar que ocupamos… y del que dejamos a otros ocupar.
Los mochados marcó el debut autoral de Saúl Enríquez como dramaturgo, estrenándose en el Centro Cultural Helénico en 2005. Desde entonces, la obra ha sido representada en diversos espacios escolares, comunitarios y profesionales, destacándose como un texto ideal para montajes con elencos amplios y formatos participativos.
Una divertida y emotiva obra que narra la historia de una mano izquierda que decide independizarse.
Si deseas conocer más sobre el trabajo de Saúl Enríquez, colaborar en un proyecto o llevar sus obras a escena, puedes ponerte en contacto con él. Estará encantado de compartir ideas y construir nuevas historias.